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La Leyenda del Tiempo - Camarón de la Isla




El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero,
flotando como un velero;
nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño,
en el corazón del sueño.

El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos,
hundido hasta los cabellos;
ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo,
oscuras flores de duelo.

El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero,
flotando como un velero;
nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño,
en el corazón del sueño.

Sobre la misma columna
abrazados sueño y tiempo,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño
la lengua rota del viejo,
la lengua rota del viejo.

El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero,
flotando como un velero;
nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño,
en el corazón del sueño.

Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento,
que nace en aquel momento.

El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero,
flotando como un velero;
nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño,
en el corazón del sueño.

El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero,
flotando como un velero;
nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño
en el corazón del sueño.

Camarón de la Isla

Como el Agua - Camarón de la Isla




Luz del alma mía divina
que a mí me alumbra mi corazón,
mi cuerpo alegre camino
porque de ti lleva la ilusión.

Ay, como el agua,
ay, como el agua,
ay, como el agua.

Como el agua clara
que baja del monte,
así quiero verte
de día y de noche.

Ay, como el agua,
ay, como el agua,
ay, como el agua.

De ti deseo yo toito el calor,
pa ti mi cuerpo si lo quieres tú,
fuego en la sangre nos corre a los dos.

Ay, como el agua,
ay, como el agua,
ay, como el agua.

Si tus ojillos fueran
aceitunitas verdes,
toa la noche estaría
muele que muele,
muele que muele;
toa la noche estaría
muele que muele,
muele que muele,
muele que muele.

Ay, como el agua,
ay, como el agua,
ay, como el agua.

Por Dios, alcalde mayor,
no pegue usted a los ladrones,
porque usted tiene una niña
que parte los corazones.

Camarón de la Isla