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Recuerdos de mi tierra - Mezquita




La Luna y el Sol
una tarde de abril salieron juntos
y las estrellas a su alrededor.
La Tierra la vistió un eclipse
y nació la Primavera,
en lo oscuro de la noche
hicieron las margaritas el amor.
Las aguas del mar
reflejaban la luz del nuevo día,
y la bruma junto lo envolvió.
Verdor a margarita, a tomillo y a romero,
desde la Sierra Morena
hasta la alta mar llega el aroma
anunciando otra estación.
Claveles verdes,
la que todos mis sueños le pertenecen.

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Aguas del Guadalquivir - Mezquita




Aguas del Guadalquivir que os vais cuando venís,
si la libertad os encontráis corred de nuevo a mí,
quizás se encuentre en el mar y esté muy sola,
acaso esté en un lugar de nubes y de azul.
Aguas, venid hacia mí cuando seáis lluvia,
y nadaré hasta que al fin mi cuerpo sea sudor.
Y un día, al final del viaje, la hallaremos desnuda de ropa y pudor.
A lo mejor la encontráis en la tormenta,
donde se pueda gritar fuerte hasta enronquecer.
Un sitio donde nadie sea el dueño
y la gente utilice la imaginación.

Aguas del Guadalquivir que os vais cuando venís,
si la libertad os encontráis corred de nuevo a mí.
Aguas, venid a por mí cuando seáis lluvia,
y nadaré hasta que al fin mi cuerpo sea sudor.

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La Última Juerga - Mezquita




Hermanos que me escucháis,
hermanos que me escucháis,
gastad todo vuestro dinero,
gastad todo vuestro dinero,
que en el otro mundo
no lo necesitáis.

Fue una tarde de invierno
estúpida y triste
cuando el médico dijo:
Pronto morirás.
Me marché sin pagarle
y sin despedirme,
decidido a correrme
la juerga final.

Y esa noche no
pude dormir,
no fui a dormir.

Recorrí mil garitos
dispuesto a morirme
antes que me matara
mi enfermedad,
y marché sin pagarles
y sin despedirme,
decidido a correrme
la juerga final.

Y esa noche no
pude dormir,
no fui a dormir.

Me encontraron un día
tirado en el barro,
me llevaron delante
del médico aquel.
Asombrado me dijo:
Esto es un milagro,
has salvado tu vida
y no sé con qué.

Y esa noche no
pude dormir,
no fui a dormir.

Y esa noche no
pude dormir,
no fui a dormir.

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Cuentos Árabes - Mezquita




Dos ciudades enemigas
resolvieron preguntar
a un viejo de gran respeto
cuál era el secreto
para hallar la paz.
El viejo vio su miseria
y sentarse les mandó,
dio de fumar a esa gente
y muy lentamente
así les habló:
Alrededor de este mundo
viven miles de animales
y no tienen na;
y en otras partes del mundo
los hombres mueren y matan
por un poco más.
Del sabio se despidieron
y él siguió fumando al Sol;
sus palabras no olvidaron
y así recobraron
la paz y el amor.

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Obertura en Sí Bemol - Mezquita




Tema Instrumental.

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Suicidio - Mezquita

>




Miles de desesperados
viven bajo el mismo sol,
se lanzaron a la calle
a buscar su solución.
Le compraron a su moro,
se pusieron bien de alcohol,
cuando estuvieron moraos
pasaban tos ya de to.

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La Resaca del Amanecer - Mezquita





No os vayáis, compañeros de esta noche,
no volváis hoy a vuestros agujeros,
un cubata más y pronto amanecerá,
olvidad vuestro sueño en una esquina,
no es verdad que se muevan las aceras,
los semáforos nos sonríen al pasar;
hace tiempo que no me encontraba así,
y me siento con ganas de repetir,
y sentir otra vez la resaca del amanecer.
No os vayáis, compañeros de esta noche,
recordad que las camas son muy frías,
sobre todo si estáis solos como yo;
hace tiempo que no me encontraba así,
y me siento con ganas de repetir,
y sentir otra vez la resaca del amanecer.
No os vayáis.

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Desde que somos dos - Mezquita






Fui el más libre de los gorriones,
fui un águila y un tiburón,
fui como en la selva el león,
fui en la calma tormenta 
y en la tormenta lava
que to lo quema y to lo abrasa,
fui un ave de presa
que atrapaba al tigre y a la paloma más bella,
y dejaba a la hormiga, para otra aves de presa,
porque sin ellas no era, ay como un león en la selva.
Cuando el mundo iba yo venía de vuelta,
y en este largo o corto camino
que conocía como conocemos
la luna entre las estrellas
no le encontraba sentío,
por más que me esforzara y quisiera
hasta que llegastes a mí un día,
como una paloma más que atrapé
entre mis garras y te desmenucé,
pero sin embargo te queaste en mí,
muy dentro dentro de mí,
entre las comisuras de mi piel,
y nos convertimos en dos, y desde entonces
desde que somos dos, todo es más sencillo
ya sé por qué trabajo, ya sé por qué existo.

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Ara Buza (Dame un Beso) - Mezquita






Las luces se han encendío,
las mujeres van a cerrar sus puertas,
y en la rivera del río
la Luna me dice que estás despierta.
¡Es de noche!
Hermana, sal de tu casa,
que el viento te llama porque es de noche.

Ara buza, ara buza...

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